El pastor James Howard es líder de los departamentos de Escuela Sabática y Ministerio Personal de la sede mundial de la Iglesia Adventista, ha dedicado su ministerio a la promoción del discipulado y del evangelismo. En esta entrevista, habla sobre los desafíos de hacer que la Escuela Sabática sea más relevante para las nuevas generaciones, el papel del Ministerio Personal en la formación de discípulos, el potencial de las herramientas digitales para la evangelización y la importancia de cultivar una cultura misionera en una sociedad cada vez más secularizada y polarizada.
La asistencia a la Escuela Sabática ha disminuido. ¿Cómo puede la iglesia hacer que este ministerio sea más relevante para las nuevas generaciones?
El nuevo currículo Vivos en Jesús, destinado a niños y adolescentes, e InVerso, guía de estudio para los jóvenes, son excelentes recursos. Sin embargo, el elemento más importante para una Escuela Sabática relevante y atractiva para las nuevas generaciones sigue siendo el maestro. Necesitamos maestros acogedores, accesibles y que realmente se preocupen por los jóvenes. También necesitamos maestros que estudien la lección y lleguen preparados para compartir nuevas percepciones de la Palabra de Dios. Cuando la Escuela Sabática promueve comunión, misión y una enseñanza bíblica consistente, inspira el corazón de las nuevas generaciones.
¿Qué distingue a una iglesia que hace discípulos de una que simplemente está ocupada con actividades?
Jesús ordenó: «Vayan y hagan discípulos» (Mat. 28:19). Hablando sobre el alcance de esta orden, Elena de White afirmó: «El mandato que dio el Salvador a los discípulos incluía a todos los creyentes. […] Cualquiera sea la vocación de uno en la vida, su primer interés debe ser ganar almas para Cristo. Tal vez no sea capaz de hablar a las congregaciones, pero puede trabajar por los individuos» (El Deseado de todas las gentes [ACES, 2008], p. 761). Nuestro enfoque principal debe estar en las personas, y no en programas y eventos. Una de las características más evidentes de una iglesia comprometida con la formación de discípulos es mantener una lista de interesados. Cuando la congregación acompaña regularmente a cada persona y procura promover su crecimiento espiritual, evidencia que está, de hecho, cumpliendo la misión de hacer discípulos.
¿Cómo pueden los pastores movilizar a los miembros que desean testificar, pero no se sienten debidamente preparados para compartir su fe?
Elena de White aconsejó: «la mejor ayuda que los predicadores pueden dar a los miembros de nuestras iglesias no consiste en sermonearlos, sino en trazarles planes de trabajo» (Servicio cristiano [ACES, 2014], p. 89). El papel del pastor va más allá de predicar y visitar; implica capacitar al rebaño por medio de entrenamiento práctico que incluya tres etapas: instrucción, observación y participación. A veces, concentramos nuestros esfuerzos únicamente en la instrucción. Sin embargo, también necesitamos ofrecer oportunidades para que los miembros observen cómo se hacen discípulos y participen activamente de ese proceso. Sobre la importancia de la observación, Elena de White escribió que, en la preparación de los discípulos, «el ejemplo de la vida del Salvador» es «mucho más efectiva que la mera instrucción doctrinaria» (El Deseado de todas las gentes, p. 315). Y, en cuanto a la participación, ella también enfatizó: «En esta obra, como en cualquiera otra, se adquiere pericia en el trabajo mismo. […] Los hombres aprenden a nadar en el agua y no en la tierra» (La educación [ACES, 2009], p. 268).
¿Cuál es el papel del Ministerio Personal en la retención e integración de los nuevos conversos a la vida de la iglesia?
Recordemos que «cada iglesia debe ser una escuela práctica de obreros cristianos» (Servicio cristiano, p. 75). Los líderes del Ministerio Personal deben garantizar que cada nuevo miembro tenga un mentor que lo acompañe en el estudio de la Biblia, en el desarrollo espiritual y en la integración a la vida y la misión de la iglesia. Los nuevos adventistas suelen ser los más susceptibles a las dudas y a las influencias negativas, pues aún no han echado raíces profundas en el mensaje ni en la comunidad de fe. ¿Cómo fortalecerlos, entonces? Elena de White responde: «Cuando las almas se convierten, pónganlas al trabajo en seguida. Y a medida que trabajen, de acuerdo con su habilidad, se irán haciendo más fuertes» (El evangelismo [ACES, 2015], p. 357). Necesitamos ministrar a los nuevos miembros, pero también involucrarlos en el ministerio en favor de otras personas.
¿Cómo ves la relación entre OneVoice27, la iniciativa que movilizará a la iglesia mundial el próximo año, y el desarrollo de una cultura global de discipulado?
Creo que OneVoice27 tiene un gran potencial para ayudar a la iglesia en su búsqueda continua por desarrollar una cultura de discipulado. Desde hace varios años vengo trabajando con ese objetivo por medio de la iniciativa Todo Miembro Involucrado, y OneVoice27 se apoya en ese mismo fundamento. Convoca a cada miembro a participar en la formación de discípulos por medio de los medios de comunicación y del testimonio personal. La misma misión que promoverá el crecimiento de la iglesia también impulsará el crecimiento espiritual de cada discípulo, preparando a un pueblo para el pronto regreso de Jesús. Ese es el poder de la comisión de Cristo.
¿De qué manera las herramientas digitales y las tecnologías emergentes pueden fortalecer el estudio de la Biblia y el evangelismo sin sustituir las relaciones personales?
El corazón del método de Cristo es el evangelismo personal, y nada puede sustituirlo. Sin embargo, los medios y el evangelismo digital pueden servir como punto de partida. Estas herramientas nos ayudan a encontrar personas espiritualmente interesadas en una escala que el evangelismo personal, por sí solo, jamás podrá alcanzar. Por medio de los medios de comunicación, podemos llevar contenido bíblico a las multitudes e interactuar con millones de personas simultáneamente. Las plataformas digitales de estudio de la Biblia no solo comparten el mensaje, sino que también evalúan el nivel de interés de los participantes antes de derivarlos a las iglesias locales para el acompañamiento presencial. Así, las herramientas digitales se han vuelto esenciales para predicar el evangelio, identificar a las personas interesadas, evaluar su interés y conectarlas con una iglesia que pueda acompañarlas en su crecimiento espiritual.
En un contexto de creciente secularización y polarización, ¿qué competencias deben desarrollar los pastores para liderar una iglesia misionera y espiritualmente saludable?
Si lo miramos desde una perspectiva positiva, el hecho de vivir en un mundo cada vez más secularizado significa que habrá aún más personas insatisfechas en busca de Dios. De la misma forma, el hecho de vivir en una sociedad polarizada significa que muchos tendrán hambre de un mensaje de unidad y amor. Ante esta realidad, los pastores necesitan permanecer perseverantes y esperanzados en cuanto a la misión que Cristo nos confió y al mensaje que proclamamos, aun frente a nuevos desafíos. Además, deben aprender a utilizar todos los medios posibles para compartir la verdad. El ministerio pastoral no es fácil, y necesitamos la ayuda de Cristo y del Espíritu Santo en cada desafío. ¡Que Dios nos conceda siempre esperanza y perseverancia, y bendiga nuestro trabajo con abundantes frutos!
