Luego de 15 años liderando la Asociación Casa Editora Sudamericana (ACES) con dedicación a Dios y compromiso con su misión, el Pr. Gabriel Cesano fue llamado a servir como uno de los vicepresidentes de la DSA. Nacido en Buenos Aires (Argentina), el Pr. Cesano sirvió entre 1999 y 2003 como director de Publicaciones de la entonces Misión Uruguaya. Entre 2004 y 2009 se desempeñó como director de Publicaciones de la antigua Unión Austral (Argentina, Paraguay y Uruguay). Luego de servir por un año como secretario ejecutivo de la Asociación Argentina Central, fue nombrado presidente de la ACES a finales de 2010. Con amplia experiencia pastoral y administrativa, en esta entrevista él reflexiona sobre la identidad adventista, una de las cuatro prioridades estratégicas de la iglesia para este quinquenio. Está casado con Verónica Ancheta, con quien tiene dos hijos: Melanie y Matías.

¿Por qué la identidad representa una de las cuatro prioridades estratégicas?

Luego de realizar una encuesta exhaustiva entre los pastores y administradores de todos los niveles eclesiásticos e institucionales, se determinó que la identidad debía ser uno de los cuatro pilares estratégicos. La identidad dice quiénes somos y cuáles son nuestros valores y creencias que nos identifican como adventistas. Cuando una denominación pierde su identidad, se acerca peligrosamente a su propia disolución. Por lo tanto, se trata de un aspecto fundamental.

¿Qué acciones concretas impulsa la DSA a fin de fortalecer esta prioridad?

Las acciones incluyen el apoyo a las iniciativas de implantación de las prioridades estratégicas en las uniones y campos, fomentar la integración de los procesos, ayudar en la comprensión del modelo de liderazgo y compartir datos y experiencias. En este contexto, en agosto de 2025 todo el liderazgo de la iglesia en Sudamérica se reunió a fin de definir los propósitos, las metas y las acciones para alcanzar cada objetivo. Luego, en los meses siguientes, las uniones, los campos y las iglesias, junto con sus pastores, establecieron los diferentes planes de acción que llevarán a cabo para fortalecer cada una de las prioridades. Por tal motivo, el accionar (es decir, el «cómo») está en manos de los campos eclesiásticos y las iglesias locales que establecen diferentes acciones que se ajustan al contexto y a la realidad de cada lugar.

Con relación a la identidad, se establecieron dos objetivos concretos con sus respectivas metas: (1) fortalecer la identidad profética de la Iglesia Adventista del Séptimo Día como pueblo remanente; y (2) desarrollar el compromiso de los miembros de la iglesia con las creencias fundamentales y el estilo de vida adventista.

En ese sentido, los departamentos de la División y sus pastores están complemente comprometidos en orientar sus programas, acciones y actividades en cada área específica para fortalecer y alcanzar estos dos objetivos, como también el resto de los objetivos de las otras tres prioridades estratégicas.

Cómo vicepresidente de la DSA, ¿qué desafíos observas en relación con la identidad de la Iglesia en Sudamérica?

Gracias a Dios, la iglesia en Sudamérica demostró un fuerte compromiso con su identidad, así como con sus valores, creencias e historia. Esto es el resultado del trabajo coordinado de todas las áreas de la iglesia, desde la administración de la División hasta los pastores y ancianos de las iglesias locales. Sin dudas, debemos destacar la labor de los ocho seminarios de Teología que cuidan del currículum que prepara a nuestros nuevos pastores. Es un plan de estudio bien estructurado y orientado al cuidado teológico de nuestra identidad.

No obstante, uno de los desafíos que observo en relación con nuestra identidad es el hecho de que la mayoría de nuestros miembros no tiene más de diez años de bautizados. Por lo tanto, es necesario realizar un trabajo amplio y coordinado para que todos ellos reciban el conocimiento indispensable sobre las creencias fundamentales de la iglesia que nos identifican como adventistas. Se trata de una tarea permanente y constante, que debe aprovechar todos los recursos disponibles a fin de consolidar la fe en la Palabra de Dios.

Por esta razón, una de las metas es que las congregaciones participen en un programa de estudio posbautismal con énfasis en las creencias fundamentales y en el estilo de vida. No basta con el estudio previo al bautismo; es necesario continuar con un programa de formación.

Tú desarrollaste gran parte de tu ministerio en el área de Publicaciones. ¿Cómo la literatura que producimos contribuye a la formación y fortalecimiento de nuestra identidad?

Nuestros libros y revistas tienen como objetivo principal predicar elevangelio y preparar a los miembros para el retorno de Jesús. Por lo tanto, la identidad forma parte del ADN de nuestras publicaciones. Las editoras preparan materiales devocionales para niños, adolescentes, jóvenes y adultos; las Guias de estudio de la Biblia; los libros didácticos para nuestras escuelas, esenciales para integrar la fe y la enseñanza; además de otras revistas y libros. Todos ellos buscan afianzar y fortalecer la fe, los valores, las creencias y la identidad de nuestros miembros.

En este sentido, la lectura de nuestra literatura es esencial e indispensable. Como pastores, debemos mantener un contacto permanente con libros y revistas que nos mantienen atentos y cercanos a nuestras creencias. Los hermanos esperan que el pastor esté plenamente comprometido con la identidad adventista y esta expectativa es legítima. Por lo tanto, una forma de preservar la identificación con nuestros valores e historia es mantener una práctica constante de buena lectura.

¿Qué mensaje podría dejarles a los pastores de Sudamérica acerca de la

importancia de trabajar en esta prioridad?

Que el tema de la identidad adventista es fundamental para comprender adecuadamente lo que significa ser un adventista del séptimo día en la actualidad. El mensaje y la misión de la iglesia dependen de nuestra comprensión e identificación con esa identidad. El apóstol Pablo declara en 2 Corintios 4:16: Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día». Como pastores estamos llamados a hacer todo esfuerzo y a no desmayar, de modo que podamos renovarnos cada día en el Señor.

Necesitamos más de Jesús, más de sus enseñanzas y una comprensión más profunda de nuestras creencias adventistas, para contagiar y edificar a los hermanos en su vida espiritual. Los miembros necesitan y esperan que nosotros, como pastores, seamos firmes en nuestras creencias y valores. Es imposible que nuestro mensaje desde el púlpito tenga fuerza si no estamos comprometidos con esta identidad.

Por último, resalto nuestro trabajo con los nuevos miembros. Nos propusimos como iglesia en Sudamérica hacer un esfuerzo especial e intencionado en la preparación de los recién bautizados. ¡Que Dios nos ayude y nos guíe en esta tarea vital para la maduración de la hermandad!